Octubre sin empezar de cero: no necesitas otra dieta para volver a cuidarte
29 de septiembre de 2026 | Nutrifit Mérida - Cristina González
Octubre sin empezar de cero: no necesitas otra dieta para volver a cuidarte

Septiembre termina, llega octubre y, para muchas personas, aparece una sensación muy conocida:
“Tengo que volver a cuidarme.”
Después de un verano con más comidas fuera de casa, helados, cenas, viajes, horarios diferentes y momentos de disfrute, quizá sientes que has perdido un poco tus rutinas.
Y entonces aparece ese pensamiento:
“En octubre me pongo en serio.”
“Ahora sí.”
“Tengo que quitarme lo que he ganado este verano.”
“Ya he disfrutado bastante.”
Como si septiembre hubiera sido una especie de paréntesis y octubre tuviera que convertirse en el momento de volver a “hacer las cosas bien”.
Pero… ¿y si este octubre no necesitas empezar de cero?
No tienes que compensar un verano
Una de las cosas que más puede desgastarnos es sentir que después de disfrutar tenemos que compensar.
Has salido a comer y ahora toca cenar menos.
Has tomado más dulces y ahora tienes que eliminarlos.
Has tenido vacaciones y has cambiado tus horarios, así que ahora necesitas “ponerte las pilas”.
Has comido diferente durante unos días y sientes que tienes que arreglarlo.
Pero disfrutar de tus vacaciones, de una comida especial o de una cena con amigos no significa que hayas hecho algo mal.
Tu alimentación no se estropea porque durante un tiempo cambien tus rutinas.
Y tampoco necesitas castigar a tu cuerpo para volver a sentirte bien.
Volver a tus rutinas no significa volver a restringirte
Quizá lo que necesitas en octubre no es comenzar una nueva dieta.
Quizá simplemente necesitas recuperar algunas cosas que te hacen sentir bien.
Volver a desayunar con calma.
Organizar tus comidas.
Comprar alimentos que te apetece tener en casa.
Volver a cocinar.
Moverte porque disfrutas haciéndolo.
Dormir un poco mejor.
Escuchar de nuevo tus señales de hambre y saciedad.
Y hacerlo sin convertirlo en una lista de obligaciones.
Porque hay una diferencia enorme entre decir:
“Tengo que volver a controlarme.”
y decir:
“Quiero volver a escucharme.”
Una nace de la exigencia.
La otra, del cuidado.
¿Y si dejas de buscar hacerlo perfecto?
Muchas veces pensamos que para cuidarnos tenemos que hacerlo todo bien.
Comer perfecto.
No picar.
No saltarnos ninguna rutina.
Hacer ejercicio.
Beber suficiente agua.
No comer determinados alimentos.
Y cuando un día no cumplimos todo eso, sentimos que hemos fallado.
Entonces aparece el conocido:
“Ya que lo he hecho mal, empiezo de nuevo el lunes.”
Y así podemos pasar meses entrando y saliendo del mismo ciclo.
Empiezo → controlo → me exijo → me canso → abandono → me siento culpable → vuelvo a empezar.
Pero cuidar tu alimentación no debería depender de que seas capaz de mantener una rutina perfecta.
Porque tu vida tampoco es perfecta.
Habrá semanas tranquilas y semanas caóticas.
Días en los que cocinarás y días en los que comerás fuera.
Días en los que tendrás hambre y otros en los que tu apetito será diferente.
Momentos en los que tendrás ganas de chocolate, de pizza o de cualquier otro alimento que disfrutes.
Y todo eso también forma parte de una alimentación saludable.
Una alimentación que puedas mantener en tu vida real
Comer bien no consiste en hacerlo perfecto durante un tiempo.
Consiste en aprender a alimentarte de una forma que puedas mantener cuando tu vida no sea perfecta.
Que puedas salir a cenar y volver a tu rutina al día siguiente sin sentir que tienes que compensar.
Que puedas disfrutar de un dulce sin pensar que has arruinado todo.
Que puedas comer más de lo habitual en una celebración y continuar con normalidad.
Que puedas adaptar tu alimentación a tus horarios, tus necesidades, tus circunstancias y tus gustos.
Y, sobre todo, que puedas dejar de vivir cada cierto tiempo ese momento de:
“Ahora sí. Esta vez voy a hacerlo bien.”
Porque quizá no necesitas hacerlo mejor.
Quizá necesitas hacerlo diferente.
Este octubre, prueba a cambiar la pregunta
En lugar de preguntarte:
“¿Cómo puedo perder todo lo que he ganado este verano?”
Prueba con:
“¿Qué necesito para sentirme bien conmigo y con mi alimentación?”
Quizá la respuesta no sea una dieta.
Quizá sea recuperar el orden sin rigidez.
Quizá aprender a comer sin culpa.
Quizá dejar de clasificar los alimentos como buenos o malos.
Quizá entender por qué comes cuando estás nerviosa, cansada o aburrida.
Quizá aprender a escuchar tu cuerpo.
O quizá simplemente necesites dejar de empezar una y otra vez y construir, poco a poco, una forma de cuidarte que realmente encaje contigo.
No necesitas empezar de cero.
Puedes continuar desde donde estás.
Con todo lo que has aprendido.
Con todo lo que has vivido.
Con tus días buenos y tus días difíciles.
Sin castigos.
Sin compensaciones.
Sin perfección.
Este octubre no tienes que volver a ser “tu mejor versión”.
Puedes empezar simplemente por tratarte un poquito mejor. 🤎
Y si sientes que llevas demasiado tiempo atrapada en el ciclo de empezar, abandonar y volver a empezar, quizá sea el momento de dejar de luchar contra ti y empezar a entender qué te está pasando.
Entiende qué te pasa. Aprende a cuidarte.










