Hay una diferencia enorme entre exigirte y cuidarte
23 de septiembre de 2026 | Nutrifit Mérida - Cristina González
Hay una diferencia enorme entre exigirte y cuidarte

Hay días en los que parece que nunca es suficiente.
“Debería haberlo hecho mejor.”
“Ya tendría que haber perdido peso.”
“Debería hacer más ejercicio.”
“Otra vez lo he dejado.”
“¿Por qué no soy capaz de mantenerlo?”
Y quizá llevas tanto tiempo hablándote desde la exigencia que has terminado confundiendo cuidarte con hacerlo todo bien.
Pero no es lo mismo.
Exigirte no siempre significa cuidarte
La exigencia puede parecer motivación.
Te dices que tienes que esforzarte más.
Que esta vez sí tienes que conseguirlo.
Que no puedes volver a fallar.
Que deberías tener más fuerza de voluntad.
Y durante un tiempo quizá funciona.
Pero cuando no consigues cumplir aquello que te habías propuesto, aparece la culpa.
Y entonces llega el pensamiento:
“Otra vez lo he hecho mal.”
El problema es que vivir constantemente desde ese lugar puede convertir algo que debería ayudarte a sentirte mejor en una fuente más de presión.
¿Y si en lugar de preguntarte qué has hecho mal preguntas qué ha pasado?
Esta pequeña diferencia puede cambiar mucho la forma de relacionarte contigo.
En lugar de:
“¿Por qué no he sido capaz?”
puedes preguntarte:
“¿Qué me ha impedido hacerlo?”
Quizá estabas cansada.
Quizá tenías demasiado trabajo.
Quizá estabas atravesando una semana complicada.
Quizá intentabas cambiar demasiadas cosas a la vez.
Quizá el objetivo que te habías marcado no encajaba realmente con tu vida.
O quizá necesitabas ayuda y estabas intentando hacerlo todo sola.
Ninguna de estas respuestas significa que no puedas mejorar.
Significa que estás intentando entender qué necesitas para poder hacerlo diferente.
Escucharte no significa justificarlo todo
A veces tenemos miedo de tratarnos con más amabilidad porque pensamos:
“Si no me exijo, me acomodaré.”
Pero cuidarte no significa decir que todo está bien y no cambiar nada.
Significa poder reconocer lo que no está funcionando sin atacarte por ello.
Puedes querer mejorar tu alimentación sin odiar cómo estás comiendo ahora.
Puedes querer moverte más sin pensar que eres vaga.
Puedes querer cambiar determinados hábitos sin sentir que eres un fracaso cuando un día no los cumples.
Puedes reconocer un problema y, al mismo tiempo, tratarte con respeto.
Una cosa es responsabilizarte.
Otra muy diferente es castigarte.
¿Cómo te hablas cuando algo no sale bien?
Esta pregunta puede decirte mucho sobre tu relación contigo misma.
Imagina que una amiga te cuenta:
“Esta semana estaba agotada y no he podido hacer ejercicio. Además, he comido peor de lo que quería.”
¿Le dirías?
“Eres un desastre.”
“Ya estás otra vez igual.”
“No tienes fuerza de voluntad.”
Probablemente no.
Seguramente intentarías comprender qué le ha ocurrido y ayudarla a encontrar una solución.
Entonces…
¿Por qué contigo tiene que ser diferente?
No necesitas hablarte con dureza para conseguir resultados.
Cuidarte también es bajar el volumen de la exigencia
A veces el autocuidado no consiste en añadir algo más a tu día.
No es hacer una hora de ejercicio.
Ni cocinar durante dos horas.
Ni seguir una rutina perfecta.
A veces cuidarte puede ser:
Comer aunque tengas un día complicado.
Descansar cuando estás agotada.
Pedir ayuda.
Decir que no puedes con todo.
Dejar de castigarte por una comida.
Aceptar que hoy necesitas algo diferente.
Y permitirte tener un día que simplemente sea… normal.
Porque una alimentación saludable y un estilo de vida saludable tienen que poder convivir con la vida real.
Antes de exigirte, escúchate
La próxima vez que aparezca ese:
“Debería…”
prueba a detenerte.
Y cambia la pregunta.
En lugar de:
“¿Qué debería estar haciendo?”
pregúntate:
“¿Qué necesito ahora?”
Quizá la respuesta sea organizarte.
Quizá descansar.
Quizá pedir ayuda.
Quizá poner un límite.
Quizá simplificar.
Quizá empezar de nuevo con algo mucho más pequeño.
Y quizá descubras que cuidarte no consiste en convertirte en una versión perfecta de ti.
Consiste en aprender a estar de tu lado incluso cuando las cosas no salen como esperabas.
Porque habrá días buenos.
Días difíciles.
Días en los que cumplas tus objetivos.
Y días en los que no puedas.
Y todos seguirán formando parte del proceso.
No necesitas exigirte para demostrar que te importa cuidarte.
A veces, cuidarte empieza precisamente cuando dejas de tratarte como si tuvieras que demostrar constantemente que eres suficiente.










