¿Por qué cuando duermes peor también comes peor? La ciencia detrás del apetito en verano
2 de julio de 2026 | Nutrifit Mérida - Cristina González
¿Por qué cuando duermes peor también comes peor? La ciencia detrás del apetito en verano

En verano cambiamos muchas cosas sin darnos cuenta.
Nos acostamos más tarde.
Hay más luz durante la noche.
Hace calor.
Salimos más.
Cenamos más tarde.
Y, casi sin querer, empezamos a dormir menos.
Lo curioso es que muchas personas no relacionan ese cambio con la alimentación.
Pero el descanso y el apetito están mucho más conectados de lo que imaginamos.
Dormir poco cambia la forma en la que tu cuerpo siente hambre
Cuando no descansamos lo suficiente, el organismo interpreta que necesita más energía para afrontar el día siguiente.
Y para conseguirla modifica dos hormonas muy importantes.
Grelina: la hormona del hambre
Cuando duermes pocas horas, aumenta la producción de grelina.
¿El resultado?
Sientes más hambre durante el día.
Con más frecuencia.
Y con más intensidad.
Leptina: la hormona de la saciedad
Al mismo tiempo disminuye la leptina.
Esta hormona es la encargada de avisar al cerebro de que ya hemos comido suficiente.
Si baja, tardamos más en sentirnos saciados.
Y es más fácil repetir o seguir picando.
¿Por qué apetecen más los dulces y los ultraprocesados?
No es casualidad.
Cuando estamos cansados, el cerebro busca energía rápida.
Por eso aparecen más antojos de:
🍦 Helados.
🍫 Chocolate.
🍪 Galletas.
🍟 Fritos.
🥤 Refrescos.
No es una cuestión de fuerza de voluntad.
Es una respuesta biológica.
El organismo intenta compensar la falta de descanso buscando alimentos que proporcionen energía inmediata.
El calor también influye
Durante las noches de verano es frecuente despertarse varias veces.
Dormimos peor.
El sueño es menos profundo.
Y eso hace que al día siguiente estemos más cansados, más irascibles y con menos capacidad para tomar decisiones conscientes.
Por eso cuesta más cocinar.
Organizar las comidas.
O decir que no a determinados antojos.
¿Qué puedes hacer?
No siempre podemos dormir ocho horas perfectas.
Pero sí podemos mejorar la calidad del descanso.
Mantén horarios parecidos
Aunque estés de vacaciones, intenta no cambiar radicalmente tu hora de acostarte y levantarte.
Refresca la habitación
Ventilar antes de dormir, utilizar ropa ligera o mantener una temperatura agradable puede ayudarte a descansar mejor.
Reduce las pantallas
La luz del móvil o la televisión puede dificultar la producción de melatonina, la hormona que facilita el sueño.
Elige cenas ligeras
Las cenas copiosas o muy grasas pueden hacer la digestión más pesada y empeorar el descanso.
Hidrátate durante el día
La deshidratación también puede alterar la calidad del sueño.
Cuidarte empieza la noche anterior
Muchas veces pensamos que comer mejor depende únicamente de la fuerza de voluntad.
Pero la realidad es que dormir bien también forma parte de una buena alimentación.
Porque un cuerpo descansado toma mejores decisiones.
Tiene menos hambre emocional.
Y necesita menos energía rápida para funcionar.
🤍 Recuerda:
Dormir bien no solo mejora tu descanso. También mejora la forma en la que te relacionas con la comida.










