Septiembre también puede darte un poquito de vértigo
2 de septiembre de 2026 | Nutrifit Mérida - Cristina González
Septiembre también puede darte un poquito de vértigo

Hablamos mucho de la ilusión de septiembre.
De los nuevos comienzos.
De volver a los horarios.
De hacer planes.
De sentir que empieza una etapa diferente.
Pero hay una parte de septiembre de la que hablamos menos.
Ese pequeño nudo en el estómago que aparece cuando sabes que toca volver.
Porque quizá estés deseando que llegue la Feria…
Y al mismo tiempo pensando en todo lo que viene después.
Trabajo.
Responsabilidades.
Horarios.
Decisiones.
Cosas pendientes.
Objetivos que llevas meses posponiendo.
Y entonces aparece esa mezcla tan extraña:
✨ Ilusión y miedo.
✨ Ganas y cansancio.
✨ Motivación y nostalgia.
Y no hay nada raro en ti por sentir todo eso a la vez.
Puedes sentir cosas contradictorias y estar bien
Puedes estar feliz por reencontrarte con alguien y triste porque el verano se termina.
Puedes querer volver a tu rutina y echar de menos no tener ninguna.
Puedes estar ilusionada con un proyecto nuevo y tener miedo de no estar preparada.
Puedes tener ganas de empezar y, al mismo tiempo, sentir que necesitas descansar.
Las emociones no siempre son blancas o negras.
Y no tienes que elegir cuál sentir.
A veces queremos obligarnos a estar ilusionados porque “empieza una nueva etapa”, pero nuestro cuerpo y nuestra cabeza todavía están procesando todo lo que dejamos atrás.
El verano termina.
Cambian los horarios.
Volvemos a las responsabilidades.
Y es normal que necesitemos un pequeño periodo de adaptación.
No tienes que empezar septiembre con todo resuelto
Quizá este sea uno de los errores que más nos pesan.
Pensamos que septiembre significa:
“Ahora sí.”
Ahora voy a organizarme.
Ahora voy a comer mejor.
Ahora voy a hacer ejercicio.
Ahora voy a cumplir todos mis objetivos.
Ahora voy a aprovechar el tiempo.
Y de repente convertimos un nuevo comienzo en otra lista interminable de exigencias.
Pero septiembre no tiene por qué funcionar así.
No necesitas tener todos tus objetivos definidos.
No necesitas empezar fuerte.
No necesitas convertirte en una versión nueva de ti.
Quizá solo necesites llegar como estés.
Respirar.
Observar cómo te encuentras.
Y preguntarte:
“¿Qué necesito yo en esta nueva etapa?”
No qué deberías hacer.
No qué hacen los demás.
No qué se supone que toca.
Qué necesitas tú.
Quizá necesites recuperar tus horarios.
Quizá dormir más.
Quizá volver a preparar tus comidas con calma.
Quizá reservar un rato para ti.
Quizá simplemente darte permiso para ir poco a poco.
Y todo eso también es cuidarte.
Septiembre puede ser un comienzo sin convertirse en una exigencia
No tienes que aprovechar el mes para cambiarlo todo.
Los hábitos que realmente se mantienen no suelen construirse desde la presión de hacerlo perfecto.
Se construyen poco a poco.
Con pequeños cambios.
Con días buenos y días menos buenos.
Con momentos en los que vuelves a intentarlo.
Por eso, si septiembre te ilusiona, disfrútalo.
Y si también te da un poquito de vértigo, no pienses que estás haciéndolo mal.
Puedes sentir ambas cosas.
Puedes tener ganas de empezar y miedo a lo que viene.
Puedes echar de menos el verano y estar deseando volver.
Puedes estar motivada y cansada.
Todo puede coexistir.
🤍 Quizá no necesites llegar a septiembre preparada para todo.
Quizá solo necesites llegar preparada para escucharte.
Y desde ahí, empezar.
¿Y tú cómo llegas a septiembre?
¿Con ilusión? ¿Con nervios? ¿Con ganas de volver o deseando que el verano no termine?
Cuéntamelo. A veces descubrir que otras personas sienten exactamente lo mismo que nosotros también nos ayuda a entendernos un poquito mejor. 🤍










